la guerra de los enanos: en las cuevas.

Fausto y Máximus tardaron relativamente poco en llegar al reino enano, el camino que tardarían a buen paso en una jornada y media, las águilas gigantes lo hicieron en unas dos horas.

Cuando llegaron a las puertas del reino enano, encontraron algo extraño, aquello más que unas puertas enanas era un agujero en la roca, los enanos siempre son majestuosos en sus obras, no hacen un agujero en la roca, hacen una entrada digna de un gran dios con puertas de hierro que hasta un niño de seis años podría mover,aunque dieran la impresión que haría falta 50 entes bien fornidos para moverlas, allí sólo había un agujero y en la misma salida se habían echado los cascotes,la obra denotaba prisa y descontrol, aquello dejaba claro que los enanos estaban huyendo de algo, no era una puerta al exterior y al posible comercio, sino un agujero por donde escapaban los conejos a una redada……………
Fausto hizo dar una vuelta alrededor a las águilas para hacerse una idea de la situación, un poco más al este,como a dos horas de camino estaba la aldea de los ogros, vió a Phenix hablando con los ogros y a Tobias con el bastón que le habían regalado, Phenix se salía con la suya por lo que vió, luego más tranquilo hizo parar a las águilas al lado de las puertas.
De las puertas salieron rápidamente diez enanos prestos a apresarles, en aquel momento fué Máximus quien habló:”¿Desde cuando los señores enanos apresan a sus aliados?”,alzó su bastón presto a defenderse.
Los enanos, no se saben si por las palabras del mago o bien por el miedo que le tienen al bastón de un mago y lo que puede salir de él, se quedaron parados mirandose unos a otros, Máximus interpeló al que parecía el cabecilla:”tú, llama a Dargud máximo señor de los enanos de las montañas heladas y dile que Máximus ha llegado con un amigo que nos puede ayudar mucho en esta guerra…. ”
El enano salió corriendo gruta adentro y los otros se quedaron espectantes vigilando a los recien llegados.
Al cabo de un rato apareció Dargud con su séquito, unos cincuenta enanos bien preparados y armados.
Dargud:”Saludos Máximus, por favor pasen a nuestra humilde morada, espero que el señor mago no esté enfadado con sus pequeños aliados…..”
Máximus:”saludos Dargud, aunque tu talla es pequeña,tus hazañas son tan grandes cómo la montaña que habitas, espero no llegar tarde……..”
Todos entraron en la gruta, lo que fuera parecía hecho de prisa,cambió de pronto, escalones perfectos tallaban la roca, los túneles, algo justos para el mago pues hacían la medida de un enano y medio daban alrededor de 1,60 metros, esta medida la debían los enanos a su forma de luchar. suficiente par un fauno, pero no para un mago de 1,75 mts, este tenía que ir encorvado todo el camino.
de pronto llegaron a una gran gruta, donde estaba el poblado enano, en un rincón estaba el sillón de mando, lugar hegemónico del señor enano, llegaron a él y dos enanos fueron a buscar a los generales para hacer una reunión a propuesta del mago.
Una vez Máximus hubo presentado a los enanos y a Fausto este dirigió la palabra al consejo enano……………….. continuará.

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