los legionarios de la fe: la muerte del hombre

ser un legionario significa ir hacia la muerte con el pecho descubierto………., ser un legionario de la fe signifca morir como hombre para servir a dios

Cuando recibí la cruz rota funcioné como un autómata, no es que lo hiciera cada día, pero sabía perfectamente lo que tenía que hacer, yo vivía en Esparreguera, cogí lo que quedaba de la autovía A-2 dirección norte, hacía años que no se conservaba la autovía y tenía socavones, muchos coches habían quedado abandonados, sin gasolina, gente tirada en el suelo pidiendo ayuda, imposible parar a ayudar, estarías muerto antes de bajar del coche, mi coche, un viejo seat avanzaba constantemente dirección igualada, al llegar al bruc subí la carretera que pasa por las tres barriadas, bruc bajo,medio y alto, al norte había un camino que se enfilaba hacia la montaña, Allí estaba el mazizo de Montserrat tan imponente e inquietante como siempre, al final del camino había un cobertizo, abrí la puerta y metí mi coche, saqué un flamante porshe 911 carreras, años ochenta de color negro brillante, tapicería de cuero y frontal de madera noble, el alerón trasero era bajo, todas las especificaciones que había dado sobre el coche se cumplían, si debía morir por “la causa”(lo siento lector todavía no es bueno que conozcas toda la verdad) por lo menos lo haría con clase y el coche con el que había soñado, aunque lo sabía no me dejaba de sorprender, el coche estaba sin estrenar, fabricado con la misma tecnología que lo hubieran hecho en los años ochenta, 4 marchas y quinientos caballos de pura potencia, abrí el minimaletero y me encontré un traje de cuero negro y un maletín con unas peculiares herramientas, cinco dagas, una ballesta y veinte flechas desmontadas, nadie se imaginaría nunca que un instalador eléctrico era un experto en el tiro con ballesta y daga lanzable…….
Ahora le pegué fuego al coche viejo con la gasolina que me quedaba, me monté en el porshe y salí tranquilo hacia la montaña, el camino se iba cerrando poco a poco hasta que llegó a la ladera de la montaña, al llegar al final del camino pité, unos monjes abrieron la puerta y entré en el submundo de la abadía, diez veces más grande que lo que se ve, las grutas que pululan por todo el mazizo es una ciudad en sí misma, preparada para cualquier emergencia y esta era una de las de verdad……..
lo más duro fué el últiimo recuerdo para mi mujer y mis dos hijas, ellas nunca sabrían que había pasado, pero al día siguiente cuando todo el mundo pensará qeu estoy muerto, la iglesia se encargará de que no les falte nada, se acabaron las penurias para ellas, si algún día salvamos la crisis y podemos volver con nuestras familias seremos felices, si no, todos estaremos muertos.
De golpe me han dado ganas de llorar, llevo aquí ya cuatro días…………………………………
a partir de aquí tenía tres meses para prepararme, debería perder la friolera de 27 kilos de grasa y convertirme en puro acero, siempre me habían dicho que no resaltara en nada, no podía ir a un gimnasio ni hacer deporte en exceso, pero tenía que estar mentalmente preparado para quitarme “el disfraz” de gordo, ese día había llegado, entré en un cubículo que sería mi “casa” a partir de ahora, no podía hablar con los monjes que me traerían la comida y la ropa, tan sólo tenía que hablar con dios y encontrar la manera de fortalecerme, tanto espiritual como físicamente.
continuará

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imagen: http://www.motorspain.com/tag/porsche-911-turbo

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3 pensamientos en “los legionarios de la fe: la muerte del hombre

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