crónicas de las tierras mágicas: segunda era; primer día en el desierto.(21)

Fausto no sabía bien bien cómo enfocar el asalto a aquel desierto, sabía que las ninfas suicidas se habían adentrado en aquel desierto y que no habían vuelto, pero no sabían que podía haber pasado con ellas, seguramente se encontrarían en cuestión de días una gran guerra donde habrían muerto.
Tal y como iban bajando de las montañas el calor iba en aumento, pronto tendrían que cobijarse de día y avanzar de noche, hacia …. bueno realmente no sabían ni adonde iban ni qué se iban a encontrar por delante, sólo tenían la opción de buscar al nigromante rojo y/o convencerle de que se uniese al ejército mágico y/o vencerle y ocupar su puesto, un día muy duro al llegar el zénit del medio día decidieron descansar junto a una roca que els daba algo de sombra, mitigándoles algo el calor, aunque a la sombra todavía podían estar a 40 º celsius.
Cuando iniciaron su andadura en la noche observaron que había unas criaturas que iban delante de ellos, a unos quinientos metros, era muy raro porque si ellos apretaban el paso las criaturas avanzaban más deprisa y si paraban o aflojaban las criaturas hacían lo mismo, las ninfas iban con sus dardos preparados para atacar y los faunos avanzaban molestos, cómo si tuvieran al sensación que se metían en la “boca del lobo”, pero fueron avanzando kilómetro tras kilómetro y la movida seguía igual, cuando comenzaba a amanecer vieron un poblado orco y las criaturas que les precedían daban un ligero rodeo para no entrar en el campamento, ellos hicieron caso omiso de las criatura y entraron, todavía había cadáveres por doquier de la batalla que presentaron las ninfas suicidas, las casetas estaban quemadas y los animales muertos o desperdigados por la zona, al final del poblado encontraron agua, no era el manantial de la eterna juventud, pero para rellenar sus cantimploras servía.

Los duendes le dijeron a Fausto que se querían divertir un rato y desaparecieron, Fausto se echó a reir, aquellos seres se podían llevar un buen susto si no estaban prevenidos……
Duendito se acercó con sumo cuidado a la retaguardia de aquellos seres, un metro de altura, algo panchudos y vigilantes hacia el poblado, Duendita se acercaba aellos como si no existieran y no se hubiera percatado de su presencia, hay que decir que lo echaron a suertes y ganó duendito el derecho a asustar a los serres aquellos extraños, mientras duendita tenía que hacer de “liebre para confundirlos….”
cuando estaban a punto de atacar aduendita, esta sacó su báculo de debajo la túnica e hizo una “S” en el aire, pronto se llenó de luz un buen trecho, a la vez Duendito hizo un conjuro quei mitaba a una gran manada de leones rugiendo en plena caza, los seres aquellos echaron a correr en todas direcciones, bueno casi todos porque duendita elegió a una hembra y con un conjuro de levitación la puso en “volandas”, la ató como una cuerda y la llevó al campamento cual niño temprano lleva su primer globo en la fiesta de su pueblo…….
continuará
imagen:http://www.abc.es/hemeroteca/resultados/pigmeos.html

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